¿Cómo establecer normas y límites?


¡Buenos días! Hoy nos hemos propuesto dedicar unos minutos a hablar sobre un tema de enorme importancia en el ámbito de la educación, y es que en muchas ocasiones, las familias se encuentran con algunas dificultades a la hora de aplicar ciertas normas y límites necesarios para la educación de sus hijos e hijas. 

Algunas veces esto se debe a la falta de información, a la dificultad a la hora de encontrar un término medio o al miedo a ser demasiado autoritarios o, por el contrario, demasiado permisivos. En otras ocasiones, vemos que las normas y límites establecidos no dan resultados en nuestros/as hijos/as, desobedeciéndolas hasta el punto de llevarnos a la desesperación.

Si te identificas con esta situación, te animo a que sigas leyendo, pues tal vez se te aclaren algunas ideas al respecto.

Tanto el establecimiento de límites como las normas constituyen uno de los factores de protección más relevantes para reducir los problemas de conducta. Los límites y normas son fundamentales ya que:
  • Otorgan a los menores sentimientos de seguridad y protección.
  • Ayudan a crear referentes y pautas sobre lo que es y no es válido, permitiéndoles crear una escala de valores.
  • Permiten una convivencia más organizada y, por tanto eliminan posibles conflictos.

Los límites no funcionan cuando no se transmiten de forma clara, son contradictorios (el padre una cosa, la madre otra, unas veces sí y otras no…), no conllevan consecuencias, se pide al niño algo que los padres no hacen, son muy estrictas o por el contrario demasiado permisivas.

¿Cómo aplicar las normas? 

El espacio de libertad a la hora de establecer límites y normas estará condicionado por la edad (a mayor edad mayor margen de libertad) y el comportamiento (los límites se amplían si hay un comportamiento adecuado pero se restringen cuando el comportamiento sea inadecuado).

En los primeros años las normas han de ser directivas, pues la moral es básicamente externa, lo que significa que el niño cumple la norma no porque la vea razonable, sino porque es impuesta. Aprende que es algo que hay que hacer si quiere conseguir su objetivo (una felicitación, un abrazo…). 

No obstante, es aconsejable comenzar desde edades tempranas a explicar el “por qué” de cada norma, para que progresivamente comprendan su significado social. Cuando comienza a aprenderse una conducta es recomendable reforzar positivamente de forma constante y, a medida que se vaya consolidando el comportamiento, si irá reduciendo de manera progresiva este refuerzo. Conforme los niños van creciendo se ha de intentar llegar a un acuerdo sobre las normas (siempre a partir de los 5 años) que satisfaga a todas las partes, pero es importante que en caso de no alcanzar un acuerdo prevalezca siempre el criterio adoptado por los padres.

Tipos de normas
  • Normas fundamentales: deben ser pocas, muy claras y de cumplimiento obligado e innegociable. Por ejemplo: agresiones entre hermanos, respeto.
  • Normas importantes: también pocas, muy claras y de obligado cumplimiento. Sin embargo, algunos aspectos pueden negociarse. Por ejemplo: hora de llegada a casa.
  • Normas accesorias: regulan los aspectos circunstanciales de la vida doméstica y pueden negociarse sin afectar el funcionamiento familiar. Por ejemplo: hacer la cama todos los días.
Los menores con problemas de conducta suelen tener una lista excesiva de "noes" (no correr, no chillar, no insultar, no levantarse...). Es recomendable formular las normas o límites en positivo, pues esto permitirá enseñar conductas apropiadas (caminar poco a poco, hablar bajito, permanecer sentado...).
Algunas sugerencias básicas para evitar conflictos al aplicar normas:
  • No utilizarlas como poder personal. Por ejemplo, cuando decimos “quiero que te vayas a la cama ahora mismo” se indica un poder paternal en la norma, sin embargo al decirlo de forma impersonal se guardan distancias y los sentimientos de poder padre-hijo no se encuentran presentes “son las nueve, hora de acostarse”.
  • Ofrecer opciones limitadas ayuda a reducir resistencias. Por ejemplo, “es la hora de bañarte ¿quieres ducharte o prefieres bañarte?”.

En las normas es básico cumplir las promesas o amenazas teniendo en cuenta que, así como el “sí” se puede negociar, por ejemplo si puede jugar a la consola se puede negociar cuanto rato, el “no” es innegociable (este suele ser uno de los errores habituales), por lo que, antes que nada, asegúrate de que vas a poder cumplir esa promesa o amenaza.

Finalmente, algunos de los consejos más útiles para dar órdenes de forma eficaz consisten en: no dar la orden como pregunta o favor, no dar más de una orden a la vez, asegurarse de que el niño está atendiendo, reducir toda distracción antes de dar la orden, no dar la orden a distancia y pedir al niño que repita la orden.

A continuación os dejamos un vídeo con una recopilación de algunas de estas ideas que pensamos que os puede ser útil:




Esperamos que estas recomendaciones os hayan ayudado a aclarar algunas ideas sobre el tema. No obstante, si seguís teniendo cualquier duda o dificultad no dudéis en contactar con nuestro gabinete y cualquiera de nuestras profesionales estará encantada de ayudaros.

¡Qué paséis un feliz día!

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